
A Martina no le gusta nada que le pongan cosas en la cabeza, y en cuanto nota que lleva algo ya empieza a palparse a ver lo que es. Pero, aunque tuve que darme mucha prisa para hacerle las fotos, todavía me hizo uno de sus repertorios de risas y palmitas...hasta que se descubrío el tocado.
Ahora está empezando a andar y le encanta arrancarle las florecitas a las plantas de mi madre, es su mayor diversión... y a su tía se le cae la baba, se nota?